sábado, 19 de noviembre de 2016

En el tiempo... Zen en acción









"Una vez reducido a cenizas, un trozo de leña ya no puede volver a ser leña.
Sin embargo, tampoco hay que considerar que la ceniza sea el futuro del leño, o que el leño sea su pasado.

Ustedes deben comprender que, aunque el trozo de leña se mantiene en posición dhármica de leña
(con su antes y su después), no deja de trascender ese antes y ese después.
Por otra parte, la ceniza se mantiene en su posición dhármica de ceniza, con su antes y su después. Así como (una vez reducida a cenizas) la leña no puede volver a ser leño, así los hombres (una vez muertos) no pueden volver a la vida.

Dicho esto, el punto de partida del Dharma del Buda consiste en negar que la vida se transforma en muerte. En consecuencia, el nacimiento es concebido como "no nacimiento". Es el hecho de que la muerte no se vuelva vida lo que pone en movimiento la rueda del Dharma. Esto es lo que se llama "no extinción".

Vida y muerte no son más que posiciones en el tiempo, igual que el invierno y la primavera. Nadie llama invierno al origen de la primavera, Ni nadie afirma que la primavera se convierte en verano.

Extracto: Genjokoan
(Actualización del Punto Fundamental)
Ensayo escrito por Dogen Zenji, patriarca y fundador de la escuela Soto en Japón.

Zen en acción

El Maestro zen Man-an escribió a un estudiante seglar del zen: "Si quieres alcanzar la maestría de todas las verdades y ser independiente de todos los acontecimientos, no hay nada mejor que la concentración en actividad. Es por esto que se dice que los estudiantes que trabajan sobre la Vía deberían instalarse en el mundo material.
El tercer Patriarca dijo: "Si quieres encaminarte hacia la Vía de la Unidad, no seas contrario a los objetos de los seis sentidos". Esto no significa que debas mantener continuamente la atención total, ni agarrar, o rechazar los objetos de los seis sentidos en el curso de la vida cotidiana, como un pato que entra en el agua sin que se mojen sus plumas.
"Si, por el contrario, desprecias los objetos de los seis sentidos e intentas evitarlos, caes en tendencias escapistas y nunca realizas la Vía de la budeidad. Si ves claramente la esencia, entonces los objetos de los seis sentidos son meditación en sí mismos, los deseos constituyen por sí mismos la Vía de la Unidad, y todas las cosas son manifestaciones de la Realidad. Entrando en la gran estabilidad zen no dividida por el movimiento y la calma, se liberan y se calman el cuerpo y la mente".




Antología Zen
Cien historias de iluminación
Versión y recopilación de Thomas Cleary
Ed. Edaf-2004



viernes, 18 de noviembre de 2016

Impermanencia

"La ley del cambio no hace excepciones. Simplemente cambia todo."
 La impermanencia








Se dice que Buda recomendaba realizar diariamente estos recordatorios para no perder de vista nuestras acciones y el sentido de la realidad en el "aquí y ahora".

Si bien en una lectura rápida los cinco recordatorios pueden aparentar un cierto grado de fatalismo, es el descubrimiento de la impermanencia lo que en esencia esconden: el verdadero camino de la auténtica felicidad...


Porque nada existe ni existirá más allá de nuestra conciencia del presente.


Los Cinco Recordatorios de Buda

1. Estoy hecho de la naturaleza del envejecer. No hay forma de evitar la vejez.
2. Estoy hecho de la naturaleza del enfermar. No hay forma de evitar la enfermedad.
3. Estoy hecho de la naturaleza del morir. No hay forma de evitar la muerte.
4. Todo lo que me gusta y todos los que quiero están sujetos a la naturaleza del cambio.
No hay forma de evitar ser separado de ellos.
5. Mis acciones son mis únicas verdaderas pertenencias.
No puedo evitar las consecuencias de mis acciones. Mis acciones son el suelo donde me paro.


La enseñanza del Dharma lleva consigo, en primer lugar, la marca de la impermanencia.

Las enseñanzas, que no transmiten la verdad de la impermanencia no son auténticamente budistas.
Si contemplas con mucha atención la naturaleza de las cosas, acabas descubriendo que todas son impermanentes. Todo cambia de continuo y no hay nada que posea una identidad permanente.
Pero esta impermanencia no es negativa porque, si las cosas fuesen permanentes, el crecimiento y la manifestación resultarían imposibles. Si las cosas no fuesen impermanentes, no podrás tener hijos. Y las semillas que sembrases seguirían siéndolo siempre y no podrán, en consecuencia, crecer.

La impermanencia constituye el núcleo mismo de la vida, es por eso que debes aprender a ver las cosas tal como son. (...) 


Consideremos, por ejemplo, el caso de un río. Un río carece de identidad permanente. Le llamaremos Missisipi, Rin o Sena y creemos que es una entidad singular y permanente. Pero todo el mundo sabe que no puede bañarse dos veces en el mismo río. Un río se halla en continuo proceso de transformación. Y lo mismo ocurre también con nosotros. Nosotros estamos compuestos de elementos llamados forma, sentimientos, percepciones, formaciones mentales y conciencia. Todas estas cosas son manifestaciones, de modo que debemos observar profundamente su naturaleza. Y es que, aunque los sentimientos y las percepciones sean cosas muy reales, jamás podremos descubrir en ellas nada permanente. Jamás podrás encontrar nada que posea una presencia permanente y tampoco podrás encontrar un yo o un alma que perdure.

Estas aquí.
Thich Nhat Hanh

jueves, 3 de noviembre de 2016

Padmasana (lotus posture)






Padma, en sánscrito significa loto, la flor que en la India representa la pureza y el pleno desenvolvimiento de la conciencia. Esta postura tiene el nombre de loto, no sólo por la bella configuración plástica que toma el cuerpo, sino por la pureza y paz psicológica a que induce. También conocida como kamalasana, considerada la más eficiente para la meditación y el pranayama (control respiratorio), siendo también etapa inicial para otras importantes asanas.

El loto es una planta acuática oriental, una variedad de las ninfas, cuya flor- símbolo sagrado de los hidúes-, es sinónimo de pureza. Esta posición aúna todas las virtudes, ya que según todos los tratados de yoga, sana las enfermedades e intoxicaciones: ayuda a vencer la pereza, el sueño o las debilidades mentales y despierta la energía pránica.

Se necesita para su ejecución de un alto grado de elasticidad que gracias a la perseverancia en la práctica puede adquirirse básicamente en tres puntos fundamentales: los tobillos, las rodillas y las caderas.


"sólo sentarse en la postura del loto, dejando caer el cuerpo y la mente." así el Maestro Dogen recomendó:
"Mentalmente sentarse en la postura del loto. Físicamente sentarse en la postura del loto. Dejar el cuerpo y la mente, sentarse en la postura del loto".




Con esta postura se logra por afinidad el mismo sosiego que se observa en la flor de loto, esa planta que procede de Asia y que flota sosegadamente. Flor que necesita soledad para medrar, aire libre para florecer e iluminación para manifestarse, cuyo único contacto con la tierra son los largos rizomas que le sirven de cordón umbilical para alimentarla mientras madura al sol, produce fotosíntesis y oxigena el agua, para lograr con ello que infinidad de animales acuáticos puedan vivir en un mundo feliz y completamente limpio.

La postura del loto es, con toda seguridad, la más importante de cuantas se practican en el yoga. Es el medio que esencialmente se usa para meditar, relaja todo el cuerpo y a la vez estira y fortalece las piernas y la parte inferior de la espalda.

Es una de las asanas más corrientes para realizar ejercicios de respiración, ya que permite relajarse mejor estando sentados sin cansarse. Fortalece los órganos abdominales gracias a la circulación de la sangre que se hace más activa en las regiones lumbares y pélvicas, y más lenta en las piernas.

Siéntese sobre el suelo, la espalda erguida, coloque la planta del pie izquierdo sobre el muslo de la pierna derecha, flexione la pierna derecha y coloque el pie sobre el muslo izquierdo.
La espalda bien recta y las rodillas lo más cerca posible del suelo.
Respire y relájese en esta posición.



Esta postura también utilizada en la práctica de la meditación zazen del budismo zen permite el acceso a un nivel óptimo de atención sostenible de estabilidad y vigilia.


Triang Mukhaikapada Paschimottanasana

"Trianga" significa tres miembros o partes.

El Maestro de yoga Iyengar nos dice que las tres partes en la pose son los pies, las rodillas y las nalgas.

"Mukha" significa la cara que toca la pierna extendida en la postura completa. Traduce el sánscrito, "Ika" o "Eka" a "uno" y "Pada" es la pierna o el pie. "Paschima" significa oeste y "uttana" es intensa. La parte posterior de todo el cuerpo se estira intensamente. "Asana" significa pose o postura.

Preparación: Se sugiere que usted se siente por unos momentos en Virasana como una preparación para Triang Mukhaikapada Paschimottanasana.

                                                                 
La falta de elasticidad de sus caderas, rodillas o tobillos puede impedir que las nalgas se apoyen en el piso. Una almohada o libro debajo de las nalgas de la pierna extendida puede ayudar a conservar el nivel de las caderas.



Técnica: Siéntese con las piernas extendidas hacia el frente y juntas en Dandasana.
El primer paso consiste en doblar la pierna derecha en la posición Virasana.
Esto hace que el pie derecho se junte a la cadera, la pierna queda flexionada hacia atrás.

Mantenga la columna alineada lo mejor posible, en la línea formada entre sus muslos.
En una exhalación extender el torso hacia adelante hacia las piernas lo más que pueda, sin el redondeo de la columna vertebral.
Inhale y luego, durante la espiración, extenderse intentando alcanzar el pie izquierdo.
Reducir al mínimo cualquier redondeo de la columna vertebral.

El corazón debe estar abierto lo que significa que no hay hombros encorvados o cierre del pecho.

Contemple los dedos de los pies. La inclinación hacia delante con las caderas abiertas con las rodillas juntas. Ir poco a poco a medida que desciende.

Mantener la columna vertebral tan extendido como sea posible. Alargar ambos lados de su pecho y la cintura también, su abdomen suave y relajado, sin tensión en todo el desarrollo de la postura.

Permanezca en la postura por lo menos durante 5 respiraciones largas.

Repetir con la otra pierna el mismo desarrollo.




Iyengar nos dice que esta postura es ideal para corrección de arcos y pies planos. Es terapéutico para los esguinces en el tobillo y la rodilla, y la hinchazón de la pierna. Usted encontrará que de manera pasiva tonifica los músculos abdominales y mantiene los órganos internos.

En general, haciendo la postura mantiene saludable, especialmente cuando se combina con otras posturas de flexión hacia delante.

Es agradable antes de dormir o en el medio de la noche cuando no puede dormir. Los beneficios adicionales son para calmar la mente y abrir las caderas, haciendo la columna vertebral más flexible.



Precaución: Al igual que como en todo el yoga, escuchar a su cuerpo y sus límites y no se estire demasiado. Tenga cuidado con los tendones de la corva en esta postura. Tómalo con calma y sentir los beneficios de la apertura gradual de las caderas, estira los tendones de la corva, la parte posterior del cuerpo, y se extiende la columna vertebral.

domingo, 30 de octubre de 2016

Nada que ver contigo



Sin re-contarte la historia de ayer a ti mismo ¿qué necesitas cambiar?
Sin contarte la historia del mañana ¿qué te preocupa?

La mente tiene la hipótesis absurda de que si no te preocupas, las cosas no van a estar bien.
Pero quiero que veas ¿qué es lo que puede no salir bien ahora?

En el ahora todo está bárbaro. Si cortas el vínculo con el tiempo, puedes notar que nada está faltándole al ahora. ¡Prueba! Nada está sucediendo, a menos que te enredes con alguna historia.
Y cuando surge la pregunta ¿quién soy yo? es posible cortar el lazo con la historia. Este "método" es por demás simple y lleno de bendiciones. Esto te libera.

Cuando surge el pensamiento ¿cómo hago para cambiar mi vida? pregúntate: ¿quién soy yo?
Cuando pienses en ser más feliz, pregúntate: ¿quién soy yo? ¿quién quiere ser más feliz?

Ese deseo está ligado a una historia que no tiene nada que ver contigo.

Satyaprem


miércoles, 12 de octubre de 2016

Milarepa


Que los rayos nunca te golpeen,
que yo no sea atrapado en cepos,
que inspirados en el Dharma
nos encontremos pronto nuevamente
en prosperidad y gracia.

Abajo, en el río Tsang,
nada un pez de ojos dorados,
sus encuentros y sus partidas
marcan el cambio del tiempo.
Arroyo querido, sé bueno y sano, porque yo,
el pez, me voy al Ganges, por diversión.
Que los irrigadores nunca te sequen,
que los pescadores nunca te enreden,
que inspirados en el Dharma
pronto nos encontremos nuevamente
en prosperidad y gracia.
En el jardín encantado florece la flor halo,
girando a su alrededor está la abeja persa,
sus encuentros y partidas
marcan el cambio del tiempo.
Querida flor, sé buena y sana, que yo
veré florecer el Ganges, por placer.
Que el granizo no golpee sobre ti,
que los vientos no soplen arrastrándote,
y que inspirados en el Dharma
pronto nos encontremos nuevamente
en prosperidad y gracia.
Milarepa


Info
Jetsun Milarepa, (Tibet 1052-1135)
Considerado uno de los más famosos yogis y poetas del Tíbet, estudiante de Marpa Lotsawa; perteneciente a la escuela "Kagyu" del Budismo Tibetano.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Introducción al Equilibrio - Iyengar

"Esto es lo que quiero decir cuando digo que el equilibrio no es un sustantivo sino un verbo. Equilibrio es un proceso dinámico. No puedes estar en medio, puedes ir moviéndote de izquierda a derecha y de derecha a izquierda; esta es la única manera de permanecer en medio. No evites los extremos y no elijas ningún extremo. Permanece a disposición de ambas polaridades, es el secreto del equilibrio. Si, a veces ser completamente feliz y ser a veces totalmente triste, ambos tienen su propia belleza" Osho




A través del Yoga puede desarrollarse un equilibrio perfecto entre ambos lados del cuerpo. Todos empezamos con desequilibrios, favoreciendo un lado u otro. Cuando un lado es más activo, el activo debe convertirse en gurú del inactivo para conseguir que sea igualmente activo.

Debemos poner atención al lado más débil y proporcionarle más cuidados. Demostramos más interés en la mejora de un amigo torpe que por uno inteligente. Pues por la misma razón debemos mostrar hacia nosotros mismos esa compasión y cuidar del lado más débil del cuerpo mientras nos alegramos de los logros del lado activo.

La precisión en la acción llega cuando el desafío de un lado del cuerpo queda equilibrado por un contradesafío igual del otro lado. Eso enciende la luz del conocimiento. Es necesario mantener el equilibrio utilizando la inteligencia del cuerpo (tanto instinto como sensación y habilidad) pero no por la fuerza. Cuando se mantiene el equilibrio por la fuerza se trata de acción física; cuando se utiliza la inteligencia corporal, se trata de relajación en la acción. La ecuanimidad es armonía, y solo se puede aprender a partir de esa ecuanimidad.

Busca el equilibrio conciente en todas las posturas observando las diferencias entre derecha e izquierda, así como la intensidad del estiramiento plano a plano, miembro a miembro, músculo a músculo, articulación a articulación, y de arriba abajo, de lado a lado y de delante atrás. Crea un estiramiento parejo, una estabilidad pareja, un espaciado parejo, una intensidad de movimiento pareja. Para alinear una parte del cuerpo hay que trabajar con todo el cuerpo. Con todas y cada una de las partes del cuerpo, si ha de estar activa o pasiva, estable o móvil. Al realizar asanas ninguna parte del cuerpo debe permanecer ociosa, y tampoco hay que descuidar ninguna. Si, por ejemplo, estiras la pierna derecha, no debes olvidar la izquierda. Por el contrario, debes poner atención en que la pierna izquierda permanezca estable. esta acción complementaria libera la pierna derecha para que esta pueda moverse con facilidad.

Extiende allá donde el cuerpo no esté en movimiento. Si transpiras de un lado, debes transpirar igualmente del otro. Cuando transpiras más de un lado es que no has utilizado la otra parte por completo. La transpiración debe ser uniforme pero no excesiva. Si el contacto entre el cuerpo y el suelo, la base, es buena en cada asana se ejecutará bien. Siempre hay que poner atención a la base, atento a la parte que está más cerca del suelo. Primero hay que corregir desde la raíz. Las posturas de pie tienen por objeto empezar a proporcionar esa base para la vida. Refuerzan tobillos y rodillas. Esas posturas enseñan como mantenerse derecho,  de manera que el cerebro pueda flotar en su posición. Los pies son como la raíz de un árbol. Si uno no puede permanecer de pie de manera adecuada, desarrolla una actitud negativa frente a la vida, y el yoga que practica también se torna inestable. Cuando la estabilidad se convierte en un hábito, enseguida se manifiesta madurez y claridad. La estabilidad requiere equilibrio.

El equilibrio no significa meramente equilibrar el cuerpo. El equilibrio en el cuerpo es la base del equilibrio en la vida. Uno debe encontrar equilibrio en cualquier postura que esté, o en cualquier circunstancia que le presente la vida. El equilibrio es el estado del presente, el aquí y ahora. Si te equilibras en el presente estás viviendo en la eternidad. Cuando el intelecto está, estable no hay pasado ni futuro, sólo presente. No vivas en el futuro; sólo el presente es real. La mente te lleva constantemente al futuro, planeando, preocupándose e interrogándose. La memoria te lleva al pasado, cavila y se lamenta. Sólo el Sí.mismo te lleva al presente, porque lo divino solo puede experimentarse en el ahora. 




Es necesario hallar la línea media en cada asana, de manera que la energía quede distribuida de forma adecuada. Cuando uno vacila, apartándose de la línea media, entonces se dirige hacia el pasado o el futuro. La ascensión vertical es el futuro; el descenso vertical es el pasado. La horizontalidad es el presente. El presente es el asana perfecta. Cuando creas apertura horizontal, el futuro y el pasado se encuentran en el presente. Por eso la extensión y la expansión dinámicas te permiten hallar el equilibrio y vivir de manera más plena en el presente mediante tu cuerpo. En asana hallamos equilibrio e integración en las tres dimensiones del espacio, pero también hallamos equilibrio e integración en la cuarta dimensión, la del tiempo.
Los sabios de antaño dijeron que la clave de la vida era el equilibrio. Equilibrio en todas las capas de nuestro Ser. ¿Pero qué se supone que hemos de equilibrar? La respuesta radica en las tres cualidades de la naturaleza, llamadas guna. Estas tres cualidades deben hallarse en equilibrio en tu práctica de asana y en tu cuerpo, mente y alma. Puede traducirse como solidez, dinamismo y luminosidad. 

La esencia de la naturaleza son los cambios, una expresión y re expresión sin fin de ella misma. Es la causa de los gunas, las tres fuerzas complementarias emergiendo de la raíz de la naturaleza en el momento de la creación.

Comprender los gunas, esas fuerzas es importante para alcanzar el éxito de tu práctica de yogasana y en tu viaje interior hacia el Alma Universal.

Tan pronto como se manifiesta la naturaleza, se mueven las tres fuerzas complementarias. Son "tamas"(masa o inercia), "rajas"(dinamismo o capacidad de vibrar) y sattva (luminosidad o la cualidad de luz).

En asana intentamos abordar la masa de nuestro cuerpo basto, romper las moléculas y dividirlas en atomos que permitan que nuestra vision profundice en el interior. Nuestro cuerpo se resiste. es terco. No se moverá ¿Porqué? porque en el cuerpo predomina tamas. Así debe ser. El cuerpo necesita masa, los huesos necesitan densidad, y los tendones y músculos necesitan solidez y firmeza. Es deseable tener la carne firme, no floja. La densidad ósea es una virtud, pero en el cerebro es un vicio. Ya hemos oído decir: "Es un cabeza dura". Porque en el cerebro y en el sistema nervioso debe predominar rajas (dinamismo y capacidad de vibrar) y la densidad es una desventaja. Mientras que la mente es de naturaleza rápida, mercúrica y escurridiza, el cuerpo tiende a la pesadez, la inercia y la pereza. El exceso es molesto; un cuerpo excesivamente musculoso es como un coche muy grande con un motor pequeño; sólo logrará ser más lento. Y lo que es todavía peor: necesitará más energía para superar la inercia que para cobrar velocidad.